Malformación Arteriovenosa

Las malformaciones arteriovenosas (MAV) se forman cuando las arterias del cerebro se conectan directamente con las venas cercanas, sin mediar los capilares entre ellas, formando nidos y ovillos.

 

Son siempre congénitas y crecen con la edad de modo que, a medida que pasa el tiempo, estos vasos se deterioran y pueden romperse. Como consecuencia de este problema pueden aparecer hemorragias de forma precoz, en torno a los 20 años.

 

Se estima que afectan al 1% de la población, sin distinción de género ni raza.

Además de las hemorragias, pueden aparecer los llamados “robos” de sangre que producen una disminución del riego en el tejido cerebral sano que, en función de las neuronas circundantes a la malformación, pueden causar dos tipos de síntomas: déficits neurológicos y epilepsia.

Síntomas de las malformaciones arteriovenosas

En más de la mitad de los casos, los síntomas aparecen después de que se produzca una hemorragia, en un 40% se produce con crisis epilépticas y el resto por alteraciones neurológicas por falta de riego sanguíneo.

Mientras no se halle otra causa un episodio de epilepsia unido a un cuadro hemorrágico, en una persona joven, es indicativo de una malformación arteriovenosa.

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Hospital HOMS (Santiago)

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